miércoles, 7 de octubre de 2009

## ·

Cada día que pasa me voy guardando más cosas en mi interior... Imagino que estás con el, que le besas, le abrazas, le haces reir... Imagino que yo estoy ahí, pero ese momento no dura mucho, pues me hablas, diciendome amigo y se acaba toda la ilusión, y de mi mente desaparece el deseo de estar contigo. Todos los días ocurre lo mismo, y todos los días me guardo un poco más en mi interior, hasta que dentro de un tiempo, grite lo mucho que te quiero
Entonces los km's dejarán de existir y podrás oírme. Sé que me oirás. 




Te echo de menos... Y comienzo a pensar que solo eres un sueño. Que mañana despertaré y no estarás... 
¿Sabes lo que pienso?
Que si esto es un sueño prefiero no despertar jamás.

martes, 6 de octubre de 2009

She is the only one...

Tocar las estrellas cuando te besa. Eso es amor.

## ·

Vivo encadenado a tu recuerdo. Todos los días, por cualquier motivo, te recuerdo. Recuerdo tu nombre, tu voz, tus lágrimas... Recuerdo que llorabas. Te habían hecho daño y yo no pude impedirlo. No pude abrazarte cuando lo necesitabas, no pude susurrarte al oído palabras tranquilizadoras... Me he sentido como un inútil, incapaz de hacer nada porque sonrías.
Duele, duele saber que no estás ahí para .

2.

Me sentía desorientado cuando abrí los ojos. No era mi dormitorio, de eso estaba seguro. Ladée la cabeza para ver quien me tenía apresado con sus pequeños brazos, y ahí estaba ella. Dormía tranquilamente y apenas se movía. La miré de arriba a abajo detenidamente, fijándome en cada detalle de su cara... Ahora que lo pensaba, me extrañaba que no estuviese con nadie a estas alturas. En cinco años no la ví nunca acompañada de otro chico y eso era extraño, pues era preciosa. Sacudí la cabeza y miré al techo, últimamente le dedicaba demasiados pensamientos absurdos y me comenzaba a sentir como un bicho raro.
-Hum...Quita...
Sus palabras me hicieron bastante gracia, era ella la que debía quitarse de encima. Suspiré y la moví a los lados, en un intento por despertarla.
-Becks... -Susurré mientras me acercaba a ella. Con la respiración algo agitada le grité. -¡Se quema la casa!
Reía sin parar mientras se levantaba de la cama y corría por la habitación aparentemente asustada. En cuanto se dio cuenta de que era una broma pesada, se acercó a mi y me dio un sonoro golpe con su mano en mi mejilla, ésta al momento se quedó roja.
-Lárgate, idiota.
-Pero...
-Pero nada. Lárgate. -Repitió. Otra vez se había vuelto a enfadar. -pensé con tristeza. Me levanté de la cama y caminé de vuelta a la puerta, esta vez sin ninguna mano que me guiará por la casa. Abrí la puerta y me quedé parado en medio, sin saber si volver o no.
-¿A qué esperas...? -Escuché decir detrás de mí. Seguí caminando hasta adentrarme en el pasillo, en el momento que puse los pies en él, cerró la puerta de golpe.
Al ver que por allí no pasaba ni un alma, decidí sentarme, apoyando la espalda en su puerta.
-Mierda... Mi móvil. -Mascullé mientras daba un puñetazo a la puerta.
Becks era alguien importante para mí, y yo lo era para ella... Pero siempre teníamos peleas. A todas horas. Por tonterías... Eramos demasiado distintos el uno del otro como para poder vivir tranquilos en el mismo sitio. Eramos dos niños pequeños...


Pasaron los segundos, minutos, e incluso creo que horas, hasta que se dignó a abrirme la puerta. Me levanté rápidamente y la saludé con un gesto, ella hizo lo mismo.
-Puedes pasar...
-Si me vas a volver a pegar prefiero no hacerlo.
-Sabes que no lo haré. Te quiero demasiado.
-Eso dices tú...
-Ah, que no me crees... Muy bien.
-No he dicho eso.
-Haz algo para alegrarme, ¿vale?
-¿Qué quieres que haga...? -Pregunté extrañado. A saber que se traía entre manos.
-Dame un abrazo. -Susurró, acercandose un poco a mí.
La abracé con fuerza, si por mi fuera me hubiera quedado toda la vida así. Sentía su aliento en mi mejilla, y sonreí al instante, ella pareció extrañarse, pero no le dio más importancia, siguió abrazandome hasta que comenzó a no sentir los brazos.
-¿Te he alegrado ya?
-Siempre lo haces.
Me toqué la mejilla sonrosada todavía y negué con la cabeza.
-Sé que no lo hiciste con mala intención. -Dijo ella, mirando como me tocaba.
-La proxima vez no me pegues... Porfavor.
-De acuerdo, pero vuelve a abrazarme.
-¿Por qué?
Me crucé de brazos, como un pequeño enfadado, mirandola a los ojos. Nunca llegué a descubrir por qué quería tanto de mí... O tal vez nunca me había dado cuenta de el por qué.
-Porque no quiero que te marches ya.
-No me voy a ir... Aún no. -Susurré mientras deslizaba mis manos por su camiseta, hasta coger las suyas.
-No te vas a ir nunca. -Dijo, apretando mis manos contra su pecho.
-¿Me vas a secuestrar?
-Claro que no... Bueno, tal vez...
-¡No! -Alzé la voz mientras soltaba una carcajada. Secuestrarme, vaya plan.
-Sí.
Tiró de mis manos, volviendo a meterme en su piso, mientras yo cerraba la puerta tras de mí...



lunes, 5 de octubre de 2009

1.

Di un respingo en cuanto el despertador se puso a sonar como un loco. No había dormido en dos días y deseaba con toda mi alma quedarme en la cama, pero tenía que trabajar si quería mantener el pequeño piso, alquilado hacía ya más de tres años. Me levanté de la cama a trompicones, sin querer aún salir de aquel piso tan cálido. Eran las siete y media cuando arranqué el coche, rumbo a la oficina. Sentía algo raro en la cabeza, como si se me olvidara algo; Mentalmente hice una lista de las cosas que debía llevar, y todo estaba en orden. 'No sé por qué me preocupo tanto...' -pensaba mientras conducía por las anchas calles de aquella ciudad. Desvié la mirada un instante hacia el reloj que relucía en mi muñeca izquierda, y como por arte de magia lo recordé:
-¡Mierda! Es el cumpleaños de Becks. -Grité mientras cambiaba de dirección. Tenía que ir o me mataría, pues nunca recordaba su cumpleaños. Becks, como yo la llamaba, era mi hermana pequeña, solo por un par de meses. Su madre se casó con mi padre hacia poco más de cinco años. Aún lo recuerdo, no podía soportar ver el cuadro que era aquella boda. Ni siquiera sé por qué se casaron, ni por qué mi padre tuvo que conocerla... Aunque, bueno... Siempre sacaba el lado bueno del asunto, y lo bueno de todo aquello era Becks. Desde el primer día que la conocí en la cena que organizaron los felices novios no le pude quitar el ojo de encima. ¿ El por qué ? Ni yo lo sé. La ví como a una niña sin regalo de cumpleaños, con una tristeza en la mirada que me asombraba. Yo estaba enfadado, la situación no era para menos... Pero estar triste... No sé, no le veía la lógica por ningun lado.
Dejé a un lado mis pensamientos cuando paré el coche a un lado de la carretera, frente al portal del edificio donde vivía. Nunca me había parecido un barrio lo bastante bueno para ella, pero era una cabezota, y sabía que nunca saldría de allí.
Salí del coche rápidamente y caminé hacia el portal, apenas unos pasos después, ya estaba junto al portero automático. Pulsé el botón de su piso y esperé a oir su voz de niña, mientras apoyaba la espalda en la pared, a punto de quedarme dormido.
-¿Quién es? -Susurró la voz de niña. Sonreí y me coloqué de nuevo delante del portero automático.
-Santa Claus, abre o te comeré. -Le espeté mientras reía a carcajadas.
-Me has despertado. Espero que vengas por un buen motivo, ¿eh? -Gritó por el telefonillo, al mismo tiempo que yo me callaba. Un segundo más tarde sonó el ruido que indicaba que podía abrir la enorme puerta de cristal.
Subí las escaleras tranquilamente, pensando en qué excusa iba a darle cuando viera que no traía regalo alguno. Respiré hondo y la ví parada delante de su puerta, con los brazos cruzados. Estaba muy molesta, pero también alegre. Por una vez en cinco años había recordado que día era a tiempo. Sabía que me compensaría bastante bien por ello.
Me acerqué lentamente y la miré con aire divertido.
-¿Tengo que cantarte el cumpleaños feliz para que me des un beso? -Dije en un tono de voz bajo. No quería despertar a medio vecindario a la hora que era.
-Me has despertado. -Repitió, aún sin dejar de cruzarse de brazos. Me comenzaba a poner de los nervios, como siempre.
-¿Qué más da? No podías estar todo el día durmiendo. Tenemos que salir y divertirnos hermanita.
-No tengo ganas.
-Anda... Porfavor... Que no quiero ir a la oficina.
-Pues duerme.
-Tendré que volver a casa... Y no me apetece.
-Duerme conmigo.
-¿Contigo? Ya, claro.
-Si no quieres hacerlo te quedas ahí fuera. -Fue lo último que dijo antes de darse la vuelta y entrar a su piso, cerrándome la puerta en las narices.
-Becks...
No hubo respuesta, así que golpée la puerta con los nudillos un par de veces.
-Si me abres te doy un chupa-chups... Y... Duermo contigo.
Sonreí con ganas al ver que la puerta se abría poco a poco. Siempre conseguía lo que quería de mí. 'Te tiene hechizado' Decía siempre mi padre. No tenía idea de cuanto. Suspiré y entré lentamente, esperando que me guiará hasta su dormitorio. Cogió mi mano al instante y me arrastró hacia la habitación.
-Quiero mi chupa-chups.
-Que si pesada... -Dije entre risas, mientras la tumbaba en la cama.
-Promete que me lo darás. Sabes que no me fio de tí.
Me encogí de hombros, tumbandome a su lado. No sabía de donde encontraría un chupa-chups, pero ya que lo había dicho...
-Te lo prometo. Y ahora duerme. ¿ Quieres ?
-Si, pero me abrazas, que me ha dado frío en el pasillo. -Dijo al mismo tiempo que estiraba los brazos hacia mí para abrazarme. Fue lo último que oí, pues ya me había quedado dormido entre sus sábanas con olor a rosas que tanto me gustaban.

## ·

¿Qué estará haciendo ella ahora? Es la pregunta que me hago cada mañana al despertar, y la pregunta que me quita el sueño cada noche. Vivimos demasiado lejos como para poder espiarla por la ventana de su dormitorio, como para verla tumbado debajo de su cama. Estoy demasiado lejos, y eso me destroza, me llena de ira, de voces en mi cabeza que dicen:
' Dejalo todo atrás y vete con ella ' . ¿ Por qué tendría que dejarlo todo ? ¿ Por qué ? Tal vez cuando llegue a su lado será demasiado tarde y ya se habrá marchado... ¿ Entonces qué haré ?
Supongo que no soy el único que se ha preguntado todo esto, ¿no? En mi opinión, deberías parar un segundo y ponerte a pensar en las cosas importantes, en las millones de personas que pueden pasar por tu vida, y que serán importantes cada cierto tiempo... Nadie debe desperdiciar tiempo en amores pasajeros. Seh, ya sé que lo vuestro será para siempre... Como le dijiste al otro chico hace un año... Oh, vamos... Pensad. Nada es para siempre, eso es un hecho. Y si no me creéis, tomad como ejemplo a Romeo y Julieta, a Christian y a Satine, a Jack y Rose. Todo se termina.
Cuando lees la última página de un libro, éste se ha terminado, cuando la luna se alza en el cielo, se ha terminado el día... ¿ Lo veis ya ? Es ley de vida. Una vida llena de obstáculos y contratiempos, pero al fin y al cabo es una vida, y tenemos derecho a vivirla. Sólo hay una, y por eso hay que aprovecharla.

Quizá no estéis de acuerdo conmigo, y muy posiblemente ni me habréis leído, pero si lo habéis hecho, y de verdad os ha interesado algo lo que habéis leído... Decídmelo.




Bass ·|